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miércoles, 5 de junio de 2013

La funcionaria

Hace un par de días viví una experiencia surrealista que necesito contar aquí. Escenario: El bar del mercado debajo de mi casa. Allí estaba yo con Chuchi I que -otra vez- me había convencido de que estaba pasando una enfermedad mortal tipo ébola o algo así lo que le impedía ir al cole y era de imperiosa necesidad quedarse en casa con mamá...¿cuándo asimilaré que un ñajo de tres años y medio ya me tiene cogido el truco? En fin, que ahí andábamos zumo de piña él y cortadito yo, cuando veo una taza de café humeante a mi vera. Se acerca una señora y me aparto un poco:

-Uy perdón no me había fijado que estaba aquí...
-No tranquila, tranquila, si estoy aquí esperando para la cola del pescado... está ahi mi compañera también... estamos esperando tanda... 
- Ah (sonrío)...
- Es que aprovechamos el ratito del café para salir a hacer la compra de la semana ¿sabes? Un poco de pescado y carne, pero hija, los viernes está a tope...
- ... 
- Es que oye, es un lujo trabajar al lado del mercado ¿eh? (sonríe)

No sé si me habrá visto la cara de flipe pero la mujer opta por callar. Durante los casi 25 minutos que estoy en la barra ni se inmuta hasta que la compi viene a avisarla y se va hacer la compra. Al cabo de 15 minutos pasa por mi lado y se despide con un "hasta luego, guapa". Si contamos el tiempo que tarda en llegar al trabajo y el que ha perdido en salir, calculo otros 20 minutos más. Total, un hora. Mi flipe se torna indignación y no puedo evitar preguntar a la camarera:

- Oye, ésta que estaba aquí sentada es funcionaria ¿verdad?
- ¿Quién? ¿La Toñi? uy, sí, nena, es una asidua...

A ver Toñi, funcionaria: De verdad que alucino con tu morro. Y el tuyo y el de tu compi. Lo que es un lujo en los tiempos que corren, no es currar al lado de un mercado, sino tener curro. Y lo que es duro como el cemento es la jeta que tú tienes. Imagino que estarás tan acostumbrada a escaquearte una hora y pico cada día que ya lo consideras normal y por eso se lo sueltas al primero que pasa. Imagino que tu miopía moral te impide ver las colas eternas que se forman en tu oficina mientras tú compras, junto a tu amiguita, el rape que muchas personas no pueden comer  por no tener trabajo. Tu desfachatez es tal que aún creerás que ese privilegio te pertoca por derecho y que al que no le guste que se joda que te lo has ganado a base de oposiciones. Pero claro, luego tú y tu compi os llevaréis las manos a la cabeza cuando os quieran bajar el sueldo o reducir el cuerpo funcionarial. Y os echaréis a la calle a protestar. A manifestaros. Pues que sepas que -con todos mis respetos para todos aquellos que sí se ganaron su puesto- conmigo no cuentes para esa manifestación.