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miércoles, 29 de enero de 2014

Como decíamos ayer...

Cuenta la historia que Fray Luis de León, monje agustino, filósofo, escritor y poeta, cuando regresó a su cátedra en Salamanca tras pasar cinco años en prisión encarcelado por la Inquisición, comenzó la clase con un: Decíamos ayer... Era su manera de expresar su triunfo interior ante sus enemigos; pues bien, servidora toma al monje como ejemplo y obviando los meses permanecidos en retiro bloggeriano, continuo con un como decíamos ayer...Y no voy a regodearme en excusas mil ni explicaciones infinitas -que podría buscarlas si quisiera -pero ¿para qué?-... básicamente vuelvo porque me lo pide el cuerpo, y punto.

En estos meses pocas cosas han cambiado (excepto, evindentemente, el crecimiento exponencial de los chuchis). El país sigue en horas bajas pese a que muchos se empeñen en hacernos ver el final del túnel más cerca de lo que está; podríamos decir que la única buena noticia fue la que recibimos ayer, que Madrid abandona su proyecto de privatización de la sanidad pública. Ojo, no es que lo abandone porque han recapacitado, abandonan porque hay demasiadas trabas en el camino...en fin, olé de todos modos porque que una ingente marea blanca ha conseguido detener lo que parecía imparable: el poder del dinero sobre todas las cosas.
Los chuchis sí que crecen, y a la velocidad del rayo; zapatos, camisetas y pantalones se quedan pequeños en cuestión de semanas. Se han convertido en dos expertos en artes marciales cuando servidora no mira (mi cogote parece que empieza a desarrollar una especie de tercer ojo por el que veo aunque esté de espaldas) y el amor fraternal que se profesan es directamente proporcional a las peleas y a los galletos que se meten. Así pues, me hallo en estado de alerta constante, vigilando para que el mayor no se quede con un mechón de pelos del pequeño o el pequeño no clave sus dientes en el brazo del mayor... todo esto en medio de una aparente calma que me lleva indudablemente a pensar cuál será el fatídico momento en el que dé comienzo la guerra otra vez... Más de una vez pienso en abandonarlos a sus suerte, en una especie de "c´est fini" Hollandiano, pero una vez más los chuchis me convencen con sus cándidas miradas para que juegue con ellos y de paso evite males mayores..."¿mami jugamoz?" "a loz animalez que zon amigoz"... blink blink (mirada en plan gatito amoroso)... y ya está... otra vez he perdido la batalla, rodeada de dinosaurios, tigres, delfines y flamencos y atravesando el bosque de la alfombra verde en plan Dora exploradora... 

Pues eso, como decíamos ayer...



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