Estamos en época de preinscripción escolar. Los que solicitamos que nuestros hijos estudien en colegios públicos hemos tenido que pasar por una rosario de jornadas de puertas abiertas, preinscripciones, preguntas, sorteos, más visitas, más preguntas, y desesperación final en caso de que sólo tengas la puntuación estándar y te haya tocado un número mierdoso para el desempate.
Pero ¡ja! eso no le ha pasado a servidora este año, que como tengo puntos extras por tener ya un niño dentro, pues hala, plaza casi segura a no ser que todos los hermanos habidos y por haber decidan matricularse en el mismo centro y en la misma clase que mi Chuchi y me lo dejen fuera al pobre cual perrito tristón abandonado, que por pasar puede pasar, y si no que se lo digan al Barça que tan felices se las pintaba ayer...
El caso es que este año he podido percibir -que no sentir en mis carnes- el sufrimiento mamífero ajeno porque sus churumbeles entren en el cole deseado...las que me conocen de la guardería saben que tengo al mayor en uno de los coles del barrio y me han acribillado a preguntas, desde el generalizado "¿Estás contenta?" hasta otras más personales y estrambóticas. Pero hay una madre que me ha cogido confianza, y me está dejando lela a preguntas, con cuestiones tales como "¿Es cierto que en tu cole se les perdió una vez un niño? Mi hijo es muy inquieto y no quiero que se pierda... ¿Sabes si hay algún tipo de seguridad para que los niños no escapen a la hora del patio? Esto deberíamos cambiarlo porque el otro día vi a una niña entrando en las clases a la hora del patio y no había nadie por allí...a ver si se van a perder niños... ¿Cómo ves el tema de la inmigración? Es que hija no sé, tal y como esta el barrio... ¿Crees que podremos modificar las extraescolares para que hagan más idiomas? Me interesa mucho que mi hijo haga chino porque a nivel comercial es muy importante y él ya hace música y alemán y blablaba...
A ver querida madre, puntualicemos:
- Si no quieres que tu hijo "escape" llévalo a Alcatraz. Un cole no es una cárcel.
- Desconozco si las extraescolares son "chino a nivel comercial", "ruso a nivel coloquial" o "esperanto a nivel subliminal". Y la verdad, este año me importa una mierda porque después de ocho horas en el cole el pobre muere por salir y servidora idem por verle.
- Sí, hay patio y sí, hay árboles, y los críos se suben (¡horror!) y a veces se caen (¡pavor!)... es un cole pequeño y todos se conocen y corretean de aquí a allá... es lo que hace la confianza, hija...
- ¿Inmigración? ¿A qué te refieres exactamente? ¿cuanta más inmigración mejor no? Así tu churumbel aprende pronto el árabe, el ruso y el chino, ¿no es lo que querías?
Me sorprende la desesperación de algunas personas porque sus hijos aprendan a ser máquinas cuanto antes mejor... Ya no hay juegos, ya no hay risas, canicas, rayuela, o un dolce far niente a la sombre de los árboles, ahora todo es preparación total y absoluta de nuestros cachorros para que salgan armados hasta los dientes en este competitivo mundo de hoy, y consigan ser políticos, banqueros o jefes de estado, para lo cual, todo sea dicho, se requieren otras cualidades extraescolares que espero no enseñen en mi colegio: avaricia, competitividad y una desmesurada ansia de poder. Así la próxima vez que la vea levanto la mano y finjo salir corriendo al encuentro de alguna amiga de la infancia que acaba de aparecer como por arte de birlibirloque o me hago la sorda en plan súperperdonameacabandeperforareltímpano o le digo que los marcianos me han abducido el cerebelo y finjo que me da una lipotimia craneal o simplemente me hago la muerta.
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miércoles, 24 de abril de 2013
martes, 2 de abril de 2013
El régimen
Desde que tengo a los
chuchis mi vida se ha convertido en una continua lucha contra el régimen. Y no,
no soy comunista, ni fascista, ni de ninguna ideología extrema. Hablo del régimen
alimenticio. De llenar el buche, vamos. Y es que del cuidado y la preocupación por una
buena alimentación he ido pasando paulatinamente a una especie de fijación por
el “aquí no se tira nada” que ha devenido en una obsesión compulsiva en toda
regla: mantequilla con albóndigas, queso Kiri con quicos, calamares con nocilla,
todo vale con tal de aprovechar hasta el último resquicio alimentario.
Pero hete aquí que la fijación obsesivo-compulsiva ha
derivado en algo aún mucho peor, que es el acabar robándole la comida que tan
amorosamente sirves a tus propios hijos para zampártela tú en un ataque de
bulimia. “¿No quieres más boloñesa ¿verdad? Trae, trae”, “Dame ese trozo, que
mami te ha puesto mucho”, “Deja, no comas más, dale a mami, mmmm, qué rico!” Y
claro, al final acabo engullendo su comida, la mía, y la del perro que no
tengo. Y ellos encantados, que saben que su madre se trinca hasta las pastillas
del lavavajillas si me las aliñan, pues comen tan contentos hasta que ya no
quieren más, y me llaman “maaaaami”, a la espera de la madre bocaquetodolopuedecamióndelabasurarecolectoracomemierda….¡al buche!
Estas vacaciones hemos estado tres días en Andorra, en un
hotel donde la chica que venía a hacer la cama por la noche obsequiaba a los
huéspedes con unos bomboncitos de lo más cool; y claro ella tan escamada porque
siempre le pedía un par más: “son para mis chuchis hija, ya sabes, los críos
adoooooran el chocolate”… Pobrecitos míos que en cuanto se disponían a abrir
susodicha golosina aparecía servidora avasallando en plan desactivadora de los
Tedax “¡no no quieto eso no no uy no malo caca aj!” y se lo arrebataba para
esconderlo en el armario…y para luego más tarde acercarme a recuperarlos a lo
Gollummitesoro y engullirlos a escondidas… imaginaos la cara del pobre
Queridísimo cuando entra en la cocina alertado por unos gruñidos tipo “ñaj glu
ñam jeje” y me pregunta:
-¿Estás bien?
- Fiiii…
¿Qué te pasa en la boca? ¿Estás bien?
-¿Eeeeeih? Fiiiii…
Me giro y dos hilos de baba marrón me caen por la comisura
de los labios…la boca a reventar de bombones…
-¿Otra vez estas zampando?
-…Noooof…
-¿Son los bombones de los chuchis? Joder nena, lo tuyo es
enfermedad…
-Nooof, no ef enfelmedá…ef amó maferná…lo fago fó fu bié…
Huelga decir evidentemente les estoy protegiendo de unas
caries prematuras, que servidora necesitaba dosis extra de energía para pasarse
la mañana tirando de trineo arriba y abajo como mula de carga, y que bien vale
un atracón el velar por su salud y su dieta. Además qué leñe, que se lo han
pasado teta en la nieve, que la cara de Chuchi I escupiendo nieve en su primer
leñazo con el trineo ha sido todo un poema y que las doce barras de Toblerone
que he traído escondidas debajo de la rueda de repuesto no son para mí, sino
para regalar a la familia. Y que no soy una madre desnaturalizada, que lo que
quiero es reírme con y de los chuchis hasta que me salten las lágrimas y me
duelan las costillas, que cuando sean mayores y tengan uso de razón y me manden
a la mierda por malamadre, coñazo y puñetera recordaré todos estos momentos y
también lloraré, aunque será de nostalgia...
lunes, 11 de marzo de 2013
En el nombre del padre
En este tragicómico mundo que es la maternidad, una figura emerge con fuerza entre las demás en mi universo mamífero. Jugando un papel determinante en la faceta más aventurera de los Chuchis, podríamos decir que pese a que Queridísimo es todo amor y ternura con los peques, en una escala del 1 al 10 de responsabilidad en accidentes y trastadas varias, él tiene un 12.
Ésta nuestra figura paterna, el cabeza de familia, el padre de mis hijos y amor de mis amores, tiene una especial cualidad para para producir despropósitos infantiles que dan al traste con todos mis cuidados de madre a tiempo completo y hacen que me suba la presión, la bilirrubina, y se me desboque la alopecia. Y digo yo haciéndome una y otra vez preguntas retóricas: ¿Son así la mayoría de las figuras paternas o es que he topado con un especimen de lo más peculiar?
Y es que este hombre no tiene parangón. ¿Qué se van a jugar con arenita al parque? Cuando llegan, si los rebozo hago croquetas (eso si no se despista y tare a un churumbel que no es el suyo)... ¿Qué se lleva a los peques a merendar? Atracón de churros y churros con chocolate con la consiguiente cagalera... ¿Qué les gusta el patinete? Cuesta abajo y sin frenos, que es lo que mola... ¿Que se van a pisar charcos? "Pisar" se convierte en "bucear", con chuchis empapados y febriles al día siguiente...y así sucesivamente, en un continuo de aventuras y desventuras con final más o menos previsible, servidora al borde del colapso y dudando entre si ponerles a las criaturas el gorrito o el chaleco antibalas...
¿La última diversión? El caballo loco, o crazy horse. Engendro entre el gangnam style y el toro mecánico, la historia consiste en ponerse a cuatro patas mientras uno de los chuchis se le sube a horcajadas; como puede, se le agarra al pescuezo y hala, a saltar y girar como un poseso mientras el que está encima ríe sin parar. Los giros y las sacudidas se vuelven cada vez más bruscas hasta que el chuchi sale despedido y cae de bruces en la alfombra, rozando el pico de la mesa, la pata de la silla o lo que sea que tenga por delante. Y les debe hacer gracia a los jodíos, porque la carcajada es inversamente proporcional a la distancia a la que son expulsados y también a las taquicardias de servidora. Cuanto más lejos mejor. Cuanto más fuerte, más chillan. Y cuanto más chillan, más me acojono, visionando varias salidas irremediables a la situación:
a) lo mato
b) me mato
c) renuncio y me largo a tomarme un Bloody Mary con mi amiga no sin antes haber forrado todas las esquinas con esparadrapo y dejarle a mano el teléfono de urgencias
d) me apunto al rollo: yo también me tiro encima, pero peso muerto y a lo Falete en Splash, a ver si a mí me lanza tan lejos
e) abro el ordenador y empiezo a escribir un post...
Ay Señor, miedito me da cuando tenga que enseñarles a montar en bicicleta...
Ésta nuestra figura paterna, el cabeza de familia, el padre de mis hijos y amor de mis amores, tiene una especial cualidad para para producir despropósitos infantiles que dan al traste con todos mis cuidados de madre a tiempo completo y hacen que me suba la presión, la bilirrubina, y se me desboque la alopecia. Y digo yo haciéndome una y otra vez preguntas retóricas: ¿Son así la mayoría de las figuras paternas o es que he topado con un especimen de lo más peculiar?
Y es que este hombre no tiene parangón. ¿Qué se van a jugar con arenita al parque? Cuando llegan, si los rebozo hago croquetas (eso si no se despista y tare a un churumbel que no es el suyo)... ¿Qué se lleva a los peques a merendar? Atracón de churros y churros con chocolate con la consiguiente cagalera... ¿Qué les gusta el patinete? Cuesta abajo y sin frenos, que es lo que mola... ¿Que se van a pisar charcos? "Pisar" se convierte en "bucear", con chuchis empapados y febriles al día siguiente...y así sucesivamente, en un continuo de aventuras y desventuras con final más o menos previsible, servidora al borde del colapso y dudando entre si ponerles a las criaturas el gorrito o el chaleco antibalas...
¿La última diversión? El caballo loco, o crazy horse. Engendro entre el gangnam style y el toro mecánico, la historia consiste en ponerse a cuatro patas mientras uno de los chuchis se le sube a horcajadas; como puede, se le agarra al pescuezo y hala, a saltar y girar como un poseso mientras el que está encima ríe sin parar. Los giros y las sacudidas se vuelven cada vez más bruscas hasta que el chuchi sale despedido y cae de bruces en la alfombra, rozando el pico de la mesa, la pata de la silla o lo que sea que tenga por delante. Y les debe hacer gracia a los jodíos, porque la carcajada es inversamente proporcional a la distancia a la que son expulsados y también a las taquicardias de servidora. Cuanto más lejos mejor. Cuanto más fuerte, más chillan. Y cuanto más chillan, más me acojono, visionando varias salidas irremediables a la situación:
a) lo mato
b) me mato
c) renuncio y me largo a tomarme un Bloody Mary con mi amiga no sin antes haber forrado todas las esquinas con esparadrapo y dejarle a mano el teléfono de urgencias
d) me apunto al rollo: yo también me tiro encima, pero peso muerto y a lo Falete en Splash, a ver si a mí me lanza tan lejos
e) abro el ordenador y empiezo a escribir un post...
Ay Señor, miedito me da cuando tenga que enseñarles a montar en bicicleta...
sábado, 9 de febrero de 2013
Tonterías
Ha sido como en Platoon. Salgo de un encierro de casi diez días. Un viaje estratosférico y comunitario de ida y vuelta a la galaxia griperil. Pero ya estamos aquí....
Pero como todo lo que sube baja, y la energía ni se crea ni se destruye, sino que se transforma, pues ando de nuevo a la gresca con los Chuchis. Y debe ser cierto que la energía se transforma, porque lo que han llegado a ser dos pequeños despojillos frágiles y febriles se han convertido ahora en dos tsunamis en potencia dispuestos a acabar con las paredes, el sofá, los muebles y mi paciencia.
¿La nueva moda? Llamarse tonto el uno al otro hasta que se desquician mutuamente y acaban a bocaos...¿que el mayor quiere jugar a coches y el pequeño a los animales? "tonto, tete"; ¿que el pequeño quiere plátano y el mayor pera? "tú tonto"; ¿que Queridísimo les incita a recoger antes de acostarse? "tonto, papa"; ¿que se pelean por nada? "eres tonto, tete"; ¿que servidora trata de poner paz? "tú tonta mama"; ¿que me dicen tonta? "no, tú no digas tonta, tonto"; "tonto tú", "tú tonto, tete", "no me digas tonto, tonto", "tete tonto", "tonto tú""¡que no me digas tonto, tonto!"... hasta el infinito y más allá...
La tontuna esta me tiene consumida, porque por más que lo intento no consigo sacarles el "tonto" de la boca...como es Carnaval, les he dicho que ya que lo repiten tanto vamos a disfrazarnos todos de tontos...gran error, porque el mayor ha empezado a acribillarme con una batería de preguntas que no he sabido contestar...que cómo es un tonto, que qué se pone para ir de tonto, que por qué los tontos son tontos, así que ahora ya no sólo tengo que escuchar todos los días la misma cantinela, sino que tengo que inventarme un disfraz de tonto y explicar la genealogía, etimología y significado de susodicho término...al final va a resultar que la tonta soy yo, está claro.
Claro que a veces la cosa pasa a mayores y del afán por el tontismo pasan al afán por el mordisco, y ahí es cuando ya empiezo a desesperarme y también, qué leñe, a a cansarme de mediar. Suele ser el pequeño el que ataca al mayor, que de naturaleza más pacífica y tranquila, acaba siendo casi siempre la víctima del terrible Chuchi II. Si es que estoy a punto de cambiarle los dibujos por pelis del Jackie Chan a ver si el pobre aprende autodefensa...cuando no están juntos se portan de maravilla, y se echan de menos un montón, pero es verse de nuevo a la salida del cole/guardería, y habemus bronca... y para colmo después de este encierro griperil que nos ha dejado semisecos resulta que el lunes -¿alguien me puede explicar esto de los días de libre elección por Dios?- tampoco tienen clase... tiemblo ya sólo de pensarlo... así que si alguien conoce algún remedio para esta manía tontil y mordedora, agradeceré lo comparta en la blogosfera para consuelo y salvación de esta pobre madre al borde de la enajenación mental...
Y gracias mil.
Claro que a veces la cosa pasa a mayores y del afán por el tontismo pasan al afán por el mordisco, y ahí es cuando ya empiezo a desesperarme y también, qué leñe, a a cansarme de mediar. Suele ser el pequeño el que ataca al mayor, que de naturaleza más pacífica y tranquila, acaba siendo casi siempre la víctima del terrible Chuchi II. Si es que estoy a punto de cambiarle los dibujos por pelis del Jackie Chan a ver si el pobre aprende autodefensa...cuando no están juntos se portan de maravilla, y se echan de menos un montón, pero es verse de nuevo a la salida del cole/guardería, y habemus bronca... y para colmo después de este encierro griperil que nos ha dejado semisecos resulta que el lunes -¿alguien me puede explicar esto de los días de libre elección por Dios?- tampoco tienen clase... tiemblo ya sólo de pensarlo... así que si alguien conoce algún remedio para esta manía tontil y mordedora, agradeceré lo comparta en la blogosfera para consuelo y salvación de esta pobre madre al borde de la enajenación mental...
Y gracias mil.
miércoles, 30 de enero de 2013
El encierro
Llevo más de más de tres días encerrada en casa. ¿Causa? La gripe. Y no la mía, sino la de los Chuchis, que han decidido contagiarse mutuamente y hacer de esta semana una experiencia religiosa para su madre.
En este retiro forzado y prolongado, todo puede suceder. Llevo tres días encadenando estropicios, pero qué se le va hacer...
El primer día la cosa pintaba bien, porque la fiebre aún los mantenía a raya así que decido ponerme el delantal y emular a Bree van de Kamp en Mujeres Desesperadas cocinando un delicioso pastel de zanahoria mientras cuido de los angelitos. Pero servidora se parece tanto a Bree como el tocino a la mermelada, así que ya os podéis imaginar...y es que intentar cocinar un pastel de zanahoria mientras se fregotea el suelo y Chuchi I se despierta llorando porque tiene “pupa en la cabeza” y encima se ha meado lo que me faltaba y Chuchi II acaba de tirar TODAS las pinzas de la ropa por el váter y la vecina del cuarto llama a la puerta para pedirme la llave de la terraza porque quiere una copia y mi madre llamando para pasar revista y Chuchi I pisándome el suelo fregado y requetellorando y Chuchi II que me abre la puerta para irse con la vecina del cuarto y el pastel que se está desbordando porque el molde era muy pequeño y caen los chorretones de huevo y zanahoria en el suelo del horno ¡plof!... pues como que no es fácil... Mecagüen Bree...
El segundo día la cosa se pone peor, porque la fiebre remite aunque no desaparece, y los angelitos se van transformando en gremlins, pero de los chungos. Cualquier cosa se convierte en un arma arrojadiza en sus febriles pero certeras manitas, y encima no sé que les pasa que les da por imitar al Poli Díaz y liarse a ostiazo limpio cada cinco minutos. Han decidido jugar con los juguetes, y todo lo que no son juguetes. El comedor parece un bazar chino y yo empiezo a ponerme lívida de tanto microbio, puñetazo, moco, fiebre y encerrona juntas.
Al tercer día mi visión de la realidad cambia, las cosas cobran vida y nos adentramos en una nueva dimensión. Mantengo con La Aspiradora una interesante conversación acerca de Undargarín y su fianza (ella no está de acuerdo, pero claro, qué va a saber ella, la come-mierda...) mientras los gremlins han mutado a bichos verdes y yo voy adquiriendo un look a lo jorobado de Notre Dame que tiene su puntillo. Empiezo a sentir extraños cosquilleos por todo el cuerpo, aviso de que el virus infecto está a punto de poseerme...
El cuarto día he decidido emborracharme. Sí queridas, sí, em-bo-rra-char-me. Pienso hacerme un cóctel de ginebra, vodka, Espidifen e Ibuprofeno y le añadiré unas gotitas de Dalsy, por aquello de darle dulzor. Agitado, que no revuelto. Uno para mi y otro para la Aspi, que bien se lo ha ganado por soportarme tantos días. ¡Ja! No podrán conmigo...
En este retiro forzado y prolongado, todo puede suceder. Llevo tres días encadenando estropicios, pero qué se le va hacer...
El primer día la cosa pintaba bien, porque la fiebre aún los mantenía a raya así que decido ponerme el delantal y emular a Bree van de Kamp en Mujeres Desesperadas cocinando un delicioso pastel de zanahoria mientras cuido de los angelitos. Pero servidora se parece tanto a Bree como el tocino a la mermelada, así que ya os podéis imaginar...y es que intentar cocinar un pastel de zanahoria mientras se fregotea el suelo y Chuchi I se despierta llorando porque tiene “pupa en la cabeza” y encima se ha meado lo que me faltaba y Chuchi II acaba de tirar TODAS las pinzas de la ropa por el váter y la vecina del cuarto llama a la puerta para pedirme la llave de la terraza porque quiere una copia y mi madre llamando para pasar revista y Chuchi I pisándome el suelo fregado y requetellorando y Chuchi II que me abre la puerta para irse con la vecina del cuarto y el pastel que se está desbordando porque el molde era muy pequeño y caen los chorretones de huevo y zanahoria en el suelo del horno ¡plof!... pues como que no es fácil... Mecagüen Bree...
El segundo día la cosa se pone peor, porque la fiebre remite aunque no desaparece, y los angelitos se van transformando en gremlins, pero de los chungos. Cualquier cosa se convierte en un arma arrojadiza en sus febriles pero certeras manitas, y encima no sé que les pasa que les da por imitar al Poli Díaz y liarse a ostiazo limpio cada cinco minutos. Han decidido jugar con los juguetes, y todo lo que no son juguetes. El comedor parece un bazar chino y yo empiezo a ponerme lívida de tanto microbio, puñetazo, moco, fiebre y encerrona juntas.
Al tercer día mi visión de la realidad cambia, las cosas cobran vida y nos adentramos en una nueva dimensión. Mantengo con La Aspiradora una interesante conversación acerca de Undargarín y su fianza (ella no está de acuerdo, pero claro, qué va a saber ella, la come-mierda...) mientras los gremlins han mutado a bichos verdes y yo voy adquiriendo un look a lo jorobado de Notre Dame que tiene su puntillo. Empiezo a sentir extraños cosquilleos por todo el cuerpo, aviso de que el virus infecto está a punto de poseerme...
El cuarto día he decidido emborracharme. Sí queridas, sí, em-bo-rra-char-me. Pienso hacerme un cóctel de ginebra, vodka, Espidifen e Ibuprofeno y le añadiré unas gotitas de Dalsy, por aquello de darle dulzor. Agitado, que no revuelto. Uno para mi y otro para la Aspi, que bien se lo ha ganado por soportarme tantos días. ¡Ja! No podrán conmigo...
martes, 8 de enero de 2013
Rebajas
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Pues lo dicho. Allá que me aventuro con los chuchis, una chaquetita para cambiar y como única arma defensiva para emergencias una bolsa de Lacasitos a granel. Just in case...el escenario es una concurridísima tienda famosa por sus buenos precios y más aún en rebajas. Chuchi II va en el carrito y Chuchi I en el patinete enganchado detrás.
Nada más entrar voy directa al ascensor, y me hallo con el primer obstáculo, una fila de cuatro carritos esperando, como yo, subir y bajar a la planta infantil. Entre carrito y carrito dos señoronas parlanchinas que me pregunto si conocerán el concepto escaleramecánicanohayquemoverunmúsculosovaga. En fin...mientras espero, me percato de que empieza a hacer calor...un calor insoportable...infernal...y menda con un polar de cuello a tobillos...decido sacarles los abrigos a los chuchis y yo, por falta de percha, me lo dejo puesto. Error número uno, porque cuando por fin llega el ascensor y consigo subir, me caen los chorretes por la rabadilla y el pelo se me pega a las orejas en plan Legolas. Cuando salgo del ascensor, jauría humana. Cientos, miles de mujeres con niños, sin niños, con bebés con carros, ropa por el suelo, gritos, olores, más gritos...avanzo con paso firme mientras Chuchi II empieza a llorar porque quiere bajarse del carro...”toma hijo” le enchufo unos cuantos Lacasitos...”mamá yo tambiééén” -”toma hijo” -otro puñadito más...mientras busco la chaqueta Chuchi II empieza a subir el tono de su incipiente rabieta. Toma Lacasitos. -”Mamáá pipíí”. Toma Lacasitos. ¿Dónde narices estaba? ¿Porqué tienen la puñetera manía de tener siempre la misma ropa pero cambiarla de lugar?-”Mamáááá!” ¡Toma Lacasitos!. A Chuchi II se le han caído al suelo, por no comérselos y tenerlos en la mano esperando a que se le deshagan para luego limpiarse las manos en la falda de la señora del al lado...¡Toma, toma Lacasitos por Dios! Se avecina tormenta infantil. “Mamá pípííí! ¡Toma Lacasitos! Paso. No veo la chaqueta, me dirijo a la caja, con Chuchi II con medio cuerpo retorciéndose bajo el carro y Chuchi I desbocado -“Pípííííí!!!”. ¡”Tomad Lacasitos!”. Milagrosamente, hay tres filas para pagar y sólo dos son kilométricas... con un derrape que ríete tú de Fernando Alonso me planto en la que no hay nadie.”¿Puedo?” La chica levanta la vista, indiferente, “ahá”. Claro, debe estar acostumbrada a ver una loca enfundada en un polar de arriba abajo en un microclima tropical con niño y medio en el carro (el otro medio anda por ahí debajo) el pelo chorretoso en plan me ha lamido una vaca y doscientos cincuenta millones de Lacasitos alrededor. “Uy pero no te puedo devolver el dinero porque si no tienes la tarjeta con la que has pagado...”-”vale me da igual hazme un vale”-”Mamáááá!”. ¡Toma Lacasito!. Paroxismo. “Ay no me quedan vales, tengo que bajar...”Toma Lacasito. ¡Toma toma y toma Lacasito! El final, previsible. Servidora empapada, desquiciada, ¿me he comido el vale? sin chaqueta, niño meado, bebé hipermegaenrabietado, y Lacasitos por doquier... juro a lo Scarlett O´Hara y a Dios pongo por testigo que nunca jamás volveré con los chuchis de rebajas.
lunes, 7 de enero de 2013
Sorteos
Como cada año, cuando se acerca el sorteo del Niño o el de Navidad, se me ponen los pelos como escarpias sólo de pensar que me toca el Gordo. Buceo en mis memorias de cole monjil para encomendarme a todos los Santos, décimo en mano, y suplicar al Altísimos un pellizquito que me solucione la vida. Pero este año el pragmatismo me puede, y más cuando los niños de San Ildefonso cantaron en el ensayo general un número casi igualico que el mío...cochina suerte...este año ni la pedrea, ni de Navidad, ni el Niño, ni ná...ni las migas...
Y una, que es transléxica (“translado” las letras de sitio), y tanto dice Ildefonso como Idelfonso, se fija en esos angelitos cantarines. “Qué monos” pienso, y qué aplicados...me pregunto si los agraciados recompensan a estos ruiseñores con algún sobrecito con pasta, por aquello de haberles traído suerte y de regalarles el oído y el bolsillo con ese soniquete jovial...tal vez no es una mala opción...miro de reojo a Chuchi II, que juega feliz con sus cochecillos...el pobre no sabe contar hasta más de diez, pero por algo se empieza. Le llamo melosa para que venga: “a ver cariño, repite conmigo lo que mami cante...¡el uuuuuunoooo!”... me mira extrañado. “¡El dooooooos! ¡el treeeeeeeees! ¡el cuaaaaaaaatro!”. Su carita empieza a reflejar estupor en plan “mi madre se ha comido un trippie”.-”Ciiiiiiiincooooooo! ¡El seeeeeeeeis!”. Ahora sí que se está riendo en mi cara. “¡Venga hijo, va, dílo!”. Y entonces, me mira con esos ojos asombrados, enooooormes, y dice con una vocecilla de castrati que me tiene loquita: “helicóptebo”.
Jesusito de mi vida, prometo que el año que viene, si me toca, reparto.
miércoles, 19 de diciembre de 2012
Un belén con mucha marcha
Alegría,
alegría, ya está aquí la Navidad!! Otra vez a atiborrarse de pasteles, a
comprar compulsivamente y a escribir cartas a los Reyes...bueno, a los
de verdad claro, que los otros ya tienen bastante con sus safaris
fotográficos y operaciones varias...
Una se ha tildado siempre de agnóstica, pero debo reconocer que desde que tengo a los chuchis las fiestas se convierten en algo un poquito más especial aparte de comer polvorones y turrón como una loca y desquiciarme con los programas festivo-televisivos que nos tildan, cada año más, de imbéciles profundos.
Con los chuchis reconozco que montar el árbol me hace gracia, aunque Chuchi II se dedique a arrancar las bolas y comerse la purpurina, y Chuchi I me pregunte doscientos cincuenta millones de veces si la galleta gigante de la gallina Caponata que he colgado es para él o para los Reyes Magos... estoy en un tris de comérmela para que se acabe este suplicio verborreico, pero ya está colgada y debo aguantar estoicamente sus preguntas hasta que llegue la susodicha velada mágica.
Tampoco soy muy de belenes, pero este año he reciclado unos jugueticos de segunda mano que una amiga me ha pasado (pues sí, reciclar mola, y así les puedo ir dando regalitos cuando se portan bien y no me llenan la casa de babas, rayotes, o golpes varios) y me he encontrado un belén de lo más cool: Un belén de peluche ¡toma ya! Y lo mejor es que la alfombrita que hace de suelo / tierra ya va decorada y lleva el río dibujado, así que ni musgo, ni papel de plata ni leches: hemos puesto los muñecajos encima de un mueble, angelitos en candelabro incluido y ¡lo hemos pasado genial! Chuchi II se ha negado en rotundo a poner el buey y la vaca donde tocan, así que los hemos puesto al lado de las ovejas, y Chuchi I es el el encargado de velar que los patitos no salgan de su zona acuática...mientras lo montábamos hemos puesto un poco de música de Queen para ambientar, y tras unos bailoteos, éste ha sido el resultado...
Vaaaale...ya sé que los Reyes parece que están bailando la conga, pero es que son muy disciplinados y respetan escrupulosamente la fila india... a lo que Chuchi I me ha preguntado que qué era una fila india, si el no veía ningún indio... en fin... eso ya da para otro post...
Una se ha tildado siempre de agnóstica, pero debo reconocer que desde que tengo a los chuchis las fiestas se convierten en algo un poquito más especial aparte de comer polvorones y turrón como una loca y desquiciarme con los programas festivo-televisivos que nos tildan, cada año más, de imbéciles profundos.
Con los chuchis reconozco que montar el árbol me hace gracia, aunque Chuchi II se dedique a arrancar las bolas y comerse la purpurina, y Chuchi I me pregunte doscientos cincuenta millones de veces si la galleta gigante de la gallina Caponata que he colgado es para él o para los Reyes Magos... estoy en un tris de comérmela para que se acabe este suplicio verborreico, pero ya está colgada y debo aguantar estoicamente sus preguntas hasta que llegue la susodicha velada mágica.
Tampoco soy muy de belenes, pero este año he reciclado unos jugueticos de segunda mano que una amiga me ha pasado (pues sí, reciclar mola, y así les puedo ir dando regalitos cuando se portan bien y no me llenan la casa de babas, rayotes, o golpes varios) y me he encontrado un belén de lo más cool: Un belén de peluche ¡toma ya! Y lo mejor es que la alfombrita que hace de suelo / tierra ya va decorada y lleva el río dibujado, así que ni musgo, ni papel de plata ni leches: hemos puesto los muñecajos encima de un mueble, angelitos en candelabro incluido y ¡lo hemos pasado genial! Chuchi II se ha negado en rotundo a poner el buey y la vaca donde tocan, así que los hemos puesto al lado de las ovejas, y Chuchi I es el el encargado de velar que los patitos no salgan de su zona acuática...mientras lo montábamos hemos puesto un poco de música de Queen para ambientar, y tras unos bailoteos, éste ha sido el resultado...
Vaaaale...ya sé que los Reyes parece que están bailando la conga, pero es que son muy disciplinados y respetan escrupulosamente la fila india... a lo que Chuchi I me ha preguntado que qué era una fila india, si el no veía ningún indio... en fin... eso ya da para otro post...
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